sábado, 6 de enero de 2024

¿Qué es un clásico?

 

 


A cualquier partido “chivo” o “picante” suele definírselo como clásico. ¡Error! A mi modesto entender un clásico tiene algunos factores que lo definen. La cercanía geográfica y el origen común, en el mismo barrio, generan una rivalidad que es resultado directo de esas dos características. Cabe agregar la historia de enfrentamientos desde los respectivos inicios que tengan los clubes involucrados.

 


Para Los Andes su clásico es Banfield, pero el Milrayitas tiene menos partidos jugados con el Taladro que contra Temperley. Según Néstor Bova, el investigador que más sabe del Granate, el clásico de Lanús es Talleres, por historia y por rivalidad. Lanús y Banfield fueron amigos durante muchos años aunque también da para clásico. Y si a Quilmes le sacás a Argentino (con el que no juega desde hace añares) ¿quién le queda a medida de clásico? Para mí, Lanús o Temperley.

 


El clásico del Cervecero con Defensa y Justicia o Arsenal, fogoneado desde los medios, aparece como alternativa de un clásico principal. Lo mismo aplica para Temperley con Brown de Adrogué o Tristán Suárez, dos clubes con tradición en cuarto y quinto niveles (Primera C y D) que al día de hoy demuestran un progreso significativo, pero carecen de un historial prolongado para darle categoría de clásico con el Celeste.

 


Da mucha pena escuchar a ciertos detractores hablando de “ése es tu clásico” como si fuese un fracaso tener que enfrentar a algunos clubes. Asimismo, me dio fastidio y vergüenza ajena haber escuchado a algunos seudoperiodistas y a mamarrachos con ínfulas de historiadores señalando con el dedo, desde el altar de cierta “asociación de historiadores futboleros” soberbia e intrascendente, cuales son clásicos y cuales no, según su criterio retorcido, arrogante y resentido.

 


No obstante, en el Sur, cercanía - origen - rivalidad, son condimentos que dan para varias triangulaciones. Es el caso de Banfield, Los Andes y Temperley, una trilogía perfecta de clásicos. 

 

En el siguiente cuadro, la lista de partidos interzonales que tendrían que jugarse en la próxima temporada de la Primera Nacional. Algunos son auténticos clásicos. Ya sabemos que el sorteo marcó cruces distintos.

CLASICOS

Almagro

Estudiantes (BA)

 

Güemes (SdEstero)

Mitre (SdEstero)

Almirante Brown

Deportivo Morón

 

Maipú (Mendoza)

Gimnasia (Mendoza)

All Boys

Nueva Chicago

 

Estudiantes (RC)

Racing (Córdoba)

Atlanta

Chacarita Juniors

 

Alvarado (MdP)

Aldosivi (MdP)

Brown (Adrogué)

Tristán Suárez

 

G.Brown (P.Madryn)

Deportivo Madryn

Quilmes

Temperley

 

San Martín (Tuc)

San Martín (S.Juan)

Arsenal (Sarandí)

San Telmo

 

Gimnasia (Jujuy)

Gim. y Tiro (Salta)

Def. de Belgrano

F.C.Oeste

 

Chaco For Ever

At. Rafaela (Sta.Fe)

Talleres

San Miguel

 

Agropecuario (CC)

Patronato (Paraná)

Def. Unidos (Zárate)

Colón (Santa Fe)

 

 

 

 

 

TEMPERLEY Y SUS HISTORIALES MAS LARGOS

NUEVA CHICAGO                       124

ALL BOYS                                  119     

DEFENSORES de BELGRANO       112     

ALMAGRO                                  104

LOS ANDES                                 98 *   

TALLERES                                   98

SPORTIVO DOCK SUD                  97

ESTUDIANTES de Bs. As.              94

ARGENTINO de QUILMES              88

EL PORVENIR                               88

QUILMES                                     86

UNION de SANTA FE                     86

SAN TELMO                                 79

EXCURSIONISTAS                        76

SARMIENTO de JUNIN                  74

 

 

* se incluyen en el historial con Los Andes cinco partidos por copas y torneos amistosos que no son incluidos en algunas estadísticas. Sin embargo son oficiales.

 



jueves, 4 de enero de 2024

100 anécdotas celestes (5)

Un espacio dedicado a la memoria


  La cancha en Turdera


El Club Temperley -cuando era Centenario Foot-Ball Club- tuvo cancha en Villa Turdera entre 1917 y 1924, hasta que inauguró su actual estadio. Después de un año de intensas negociaciones entre los directivos del Club y Don Riziero Pretti, el sábado 18 de marzo de 1917 Centenario  disputó su primer partido amistoso en el campo de Turdera enfrentando a Dufour, club del que no queda testimonio ni documentación.

Pero la inauguración oficial del campo de juego, ubicado sobre la calle Agüero, entre Zapiola y San Lorenzo, ocurrió el 1º de abril con una gran fiesta deportiva que incluía carreras de 100 y 200 metros, un torneo de fútbol reducido entre socios y un desfile de “Los Vanguardias de la Patria” División General José de San Martín y de los Boy Scouts Ingleses de Lomas de Zamora.

Se fijaron grupos de cinco inscriptos para cada prueba pedestre aclarando que las salidas serían anunciadas por disparos de revolver con pólvora, solamente.

Se colocó una gran bandera celeste en la casilla instalada como vestuario -donación de Guillermo Iribarne, vicepresidente del club- quedando oficializada la insignia celeste como identificatoria de Centenario.

Asimismo, el tranvía a caballo que hacía su recorrido entre Temperley y Turdera, fue adornado para la ocasión con cintas de color celeste.

El jueves 6 de abril, se decide anotar dos equipos en la Tercera División de la Liga de Lomas de Zamora.

El campo de juego de Turdera, distaba de tener las condiciones ideales para afrontar el nuevo desafío, por lo que se resolvió efectuar los arreglos necesarios. Se construyeron dos casillas y se adquirió una lona que se colocaba alrededor de la cancha en algunos partidos. Al no disponerse de fondos, se resolvió emitir 300 bonos de cinco pesos cada uno. Cada tres meses se realizaba un sorteo y el poseedor del bono ganador se beneficiaba con el reembolso de los cinco pesos, sin devengar interés alguno. Si bien el emprendimiento tuvo un éxito extraordinario, en total se vendieron 295 bonos. ¿Y los cinco restantes...?. Al imprentero encargado del trabajo no le alcanzó la cartulina para completar la suma pedida (Revista “Empuje”, año 1946).

La cancha quedaba detrás del Teatro Colón y es oportuno señalar que la convivencia entre las dos actividades distaba de ser la ideal. Mientras los contertulios intentaban disfrutar de una jornada artística, sobreponiéndose a los pelotazos que retumbaban en la pared posterior del teatro, los futbolistas se quejaban de la escasa provisión del tanque de agua.


 
Turdera, 1922. Natalio y Juan Perinetti, Luis Otín, 
Alfredo Salvetti y Cayetano Federico. La cancha, 
el tanque de agua y el Teatro Colón atrás.




Turdera, 2002. El viejo edificio del teatro visto desde 
la esquina de Agüero y San Lorenzo.

El Tablero

A la memoria de Rafael Saralegui

        Al promediar la década del 50, la iniciativa del periodista lugareño Félix Z. Geller le proporcionó a la categoría promocional más importante de la Asociación del Fútbol Argentino una publicación semanal al estilo de la mítica revista Alumni, que le permitía a los aficionados que asistían a las distintas canchas conocer casi simultáneamente los resultados que se iban sucediendo en todos los escenarios.

        Para ello, la revista se vendía los días de partido en todas las canchas y en ellas se instalaban tableros en los que a cada partido se le asignaban tres casilleros: en el centro una placa de color y a cada lado el nombre de los clubes que se enfrentaban. Los colores habitualmente utilizados eran rosa, rojo, celeste, amarillo, verde, azul, anaranjado, blanco y negro.

        Los tableros se ubicaban detrás del banderín de un corner y la revista, que también incluía información sobre la realidad del fútbol de ascenso, se llamaba, naturalmente, El Tablero.




Pancho Escos y Josecito Grasso. El Tablero detrás de ellos.


Historia del Club Atlético Temperley. Marcelo Ventieri
Fuentes : Centenario libro de actas (1917)  
Revista Empuje (1946)  
Colaboración de Federico Guerra  






jueves, 21 de diciembre de 2023

100 anécdotas celestes (4)

Cañete junto a Edgar Giordano, con la celeste.

       Juan León Cañete era un wing izquierdo paraguayo que se inició en el Club Presidente Hayes de su país natal. En 1956 fue transferido al club brasileño Botafogo y en el único partido que jugó, en la primera, le convirtió un gol a Flamengo privándolo del tetracampeonato. Llegó a la Argentina y se alistó en Huracán, club en el que permaneció dos temporadas.

       En 1961 llegó a Temperley a préstamo e incluído dentro de la negociación de Chiche Diz al club de Parque de los Patricios. Estaba por cumplir 32 años.

       En el Celeste jugó 21 partidos y convirtió cuatro goles. Era resistido por un sector del público, pero entre sus admiradores había uno que lo defendía a capa y espada. Era un hombre de mediana edad, parroquiano del fubé de la sede, que también era frecuentado por un grupo de socios del club. Estos muchachos lo tenían alquilado al defensor de Cañete y cada vez que lo veían entrar al bufé le gritaban “Cañete” -con tono agudo y chillón- y se escondían entre pícaras risas. Tan reiteradas eran las cargadas que el sujeto destinatario se ponía violeta de la bronca.    

       Ferdinando -bufetero y a cargo de las canchas de bochas-, observaba la situación desde hacía un tiempo. Una tarde lo encara al hombre y le dice:
- “Oiga Don, no puede ser que lo carguen así, vaya con esto” y le entrega una pistola que estaba descargada.

       Como de costumbre, en un momento se escuchó la exclamación “Cañete”. El hombre se acercó y exhibió el arma ante la mirada atónita del grupo y el resto de los parroquianos.

       La reacción de los muchachos no se hizo esperar, rajaron todos excepto Turera que no hizo a tiempo para la huida. Solo atinó a arrodillarse delante del sujeto para implorarle ahogado en llanto:
- “¡No me mate señor Cañete. Se lo pido por Dios, señor Cañete!”




Cañete con la de Botafogo

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¿Madrid?... ¿New York?... ¡Temperley!

El hall central del aeropuerto internacional de Ezeiza y un recuerdo para Rubén Mambreani, hincha, socio y dirigente del Celeste. Un tipo querible y querido que se fue temprano de esta vida.

El viajaba a España y yo a los Estados Unidos, los dos acompañados por nuestras esposas. Hacía tiempo que no nos cruzábamos y esa fue la última vez que lo vi.

Como no podía ser de otra manera, la breve charla giró en torno al presente y futuro de nuestra institución. Que viene “Fulano”, que “Sultano” ya arregló, que “quién será el entrenador”. Tras desearnos buen viaje y despedirnos, mi señora me preguntaba quién era. Inmediatamente me di cuenta que tanto Rubén como quien escribe, no nos habíamos presentado a nuestras consortes.

¡Temperley lo puede todo!

 

El balde de Coppioli

Coppioli era el encargado del mantenimiento de la cancha de pelota a paleta del Club. Era el canchero, según la vieja denominación. Tenía por costumbre colgar un balde lleno de agua en el marco de una puerta. Con esa broma sorprendió a varios socios y colaboradores.  

 



Historia del Club Atlético Temperley. Marcelo Ventieri
Departamento de Historia y Museo Celeste del Club Atlético Temperley

Gracias a Alberto Rolandi por compartir la anécdota y a Pablo Viviani por su extraordinario trabajo en la Enciclopedia de Huracán, página que les invito a conocer en:  http://www.enciclopediadehuracan.com/
 
 

martes, 19 de diciembre de 2023

100 anécdotas celestes (3)

"Las historias solo suceden a quienes son capaces de contarlas" Paul Auster.
Anécdotas celestes, un espacio dedicado a la memoria. 


Rafael Robila y el tucumano Luis Cruz
con la del Deportivo Quito, en 1974
(foto: Jorge Novillo)




Alejo y Robila
Rafael Alberto Robila era un delantero que venía de Independiente Rivadavia de Mendoza. Llegó a Temperley en 1969. Jugó 11 partidos y le convirtió un gol a El Porvenir. Años después de su paso por el Celeste, jugó en Ecuador para Deportivo Quito y Emelec. Protagonizó un incidente en un partido por el campeonato de Ecuador en el que agredió a un entrenador y se inició una batalla campal. El arquero Jorge Cordero, otro ex celeste también jugó ese partido. Dueño de un carácter fuerte, Robila dejó algunas anécdotas tragicómicas en su paso por el Club.

En una oportunidad se enfrentó con el Pecoso, un bravo representante de la hinchada, que andaba por el club y se ve que al cruzarse algo le dijo. La cosa fue subiendo de tono y terminó con Robila corriéndolo con un sifón. Le pegó tanto que al pobre Pecoso tuvieron que llevarlo a la Sala de Temperley -a la vuelta de la sede- para atenderlo. Cuando el médico lo vio tan magullado le dijo “no te erró ninguna”.

Robila vivía en la vieja pensión que el Club tenía en la sede, junto a Héctor Julio Díaz, un volante mendocino que se rompió los ligamentos cruzados de una de sus rodillas y tan solo jugó dos partidos en la primera celeste. Una tarde varios jugadores se quejaron al Preparador Físico (PF) del club asegurando que “Robila tenía una mujer en la pensión”. Cuando llegan a la habitación había una persona rubia y de pelo largo durmiendo en la cama, de espaldas. “¿¡Mire Profe, qué linda que está, no?! ¡¿Qué le parece?! Y antes de que la cosa pasara a mayores, “la bella durmiente” se dio vuelta y le dice “¡Así te quería agarrar!”, ante la sorpresa del PF. Era Alejo Escos disfrazado.

Al finalizar la temporada, hubo una reunión de Comisión Directiva (CD) en la que decidirían el destino de varios jugadores. Robila le pidió a Alejo que lo representara en la reunión. Al finalizar, Escos le informa que quedaría libre. Robila, apesadumbrado, le pregunta cuantos miembros de la CD habían votado tal decisión. Alejo le contestó “fue por unanimidad”. A lo que el delantero le dice sorprendido:

_ “¿¡Pero cómo!? ¿¡Votó uno solo y me dejaron libre!?”

La CD le obsequió un reloj como recuerdo de su paso por Temperley. Cuando algunos de sus compañeros le preguntaban la hora, les respondía “son más o menos las tres”. 

Con el pase en blanco, le ofrecieron un contrato en Villa Dálmine que incluía, además del fútbol, un trabajo fijo. Le pidió al presidente del club de Campana que le pagara un poco menos para no hacer el trabajo.   

 



Historia del Club Atlético Temperley. Marcelo Ventieri.
Departamento Histórico del Club Temperley y Museo Celeste. 




domingo, 10 de diciembre de 2023

100 anécdotas celestes (2)

"Las historias solo suceden a quienes son capaces de contarlas" Paul Auster.
Anécdotas celestes, un espacio dedicado a la memoria.


La flor del Tano Rizzo

        Francisco Rizzo tuvo una larga trayectoria en Temperley, que comenzó en 1924 y se prolongó hasta 1937. Jugó un total de 217 partidos como integrante de la línea media y zaguero central. Ambos puestos requerían de hombres recios, que impusiesen el rigor desde la primera jugada.

        El Tano Rizzo tenía por costumbre llevar un clavel en la boca durante el partido. Así aparece retratado en una foto de la época, tal vez para suavizar su imagen de duro, o por una simple humorada, que, desgraciadamente, una vez terminó saliéndole muy cara.

        Corría el año 1930 cuando Temperley y Nueva Chicago se jugaban el ascenso a Primera. El partido estaba dos a cero a favor del club de Mataderos. Los celestes se habían situado plenamente en la ofensiva tratando de vencer a la inexpugnable valla rival. En un contraataque, uno de los delanteros de Chicago emprendió una veloz carrera hacia el arco celeste que estaba custodiado por Chichina Isola. Rizzo era el defensor más cercano al delantero. En el preciso momento en que los dos jugadores se enfrentaban para disputarse la pelota, al defensor celeste se le cayó el clavel que llevaba entre los labios. En lugar de seguir la jugada, Rizzo se agachó para recoger la flor, mientras que el jugador rival aprovechó la desatención y se escapó solito, enfrentó al arquero y convirtió el gol.

        Pasaron los años y el grupo de amigos de Rizzo, que se reunía en el club con frecuencia a recordar viejas épocas, le decía socarronamente: “¿Tano, te acordás de la flor?”.    



Francisco Rizzo

Cacho De Buono
Oscar De Buono era un defensor proveniente de Tigre. Jugó cuatro partidos en la primera celeste durante el Campeonato de Primera B de 1969. Pertenecía a la Policía y le gustaba asustar al utilero del equipo colocando su arma reglamentaria sobre la ventanita del vestuario por donde los jugadores retiraban la indumentaria.


Flores, el bombardero celeste
Heriberto Flores ocupa el tercer lugar en la tabla de goleadores celestes de todos los tiempos. Dueño de un remate potentísimo, gran parte de sus 92 goles los convirtió de tiro libre. Uno de ellos se lo hizo al arquero Patrignani en cancha de Defensores de Belgrano. Lo fusiló desde la media cancha. El 28 de junio de 1947 le convirtió un gol de tiro libre a Milone, arquero de Ferro, a los 30’ del segundo tiempo. Lo metió dentro del arco con pelota y todo. Para Ferro jugaba Agnolín -el máximo goleador de Temperley- en el centro del ataque, .

Heriberto Flores


Historia del Club Atlético Temperley. Marcelo Ventieri
Departamento Histórico del Club Temperley y Museo Celeste.