miércoles, 17 de junio de 2020

Hermanos celestes

Igual que otras instituciones, el Club Temperley cumple con una regla no escrita: la de alistar en sus filas a una pareja de hermanos. La lista arranca en los tiempos remotos del viejo Centenario en el que jugaban los hermanos Domingo y Félix Paglia. Una nueva pareja de hermanos celestes engrosa la lista: Agustín y Franco Sosa.


Equipo que enfrentó a Vélez el 21 de abril de 2018 en el Beranger
(Foto Celecapo)


Los hermanos Sosa llevan cinco partidos integrando el equipo Celeste. El encuentro frente a Vélez fue el primero que los tuvo a los dos desde el arranque, aunque en el partido con Lanús jugaron juntos, por primera vez, Agustín desde el inicio del partido y Franco ingresando en la etapa complementaria. Leandro Sosa, el hermano mayor, integró el primer equipo de Temperley en 108 partidos, entre 2007 y 2014. 

Enrique, Germán y Ricardo Longhini fue otro terceto de hermanos que escribieron su historia en la primera celeste. Enrique lo hizo como zaguero entre 1930 y 1932. Ricardo (arquero) y Germán (puntero derecho) lo hicieron en 1936 y solo coincidieron en la goleada a Estudiantes por 5 a 1 en su vieja cancha de Villa Devoto, en el que Germán convirtió el quinto gol.

Mauro e Iván Macalik
(foto: Intercele)

Iván y Mauro Macalik jugaron por primera vez juntos, en Temperley, el 6 de septiembre de 2011 contra Armenio. Para el mayor de los hermanos fue una triple alegría ya que empató el partido sobre la hora y así festejó el nacimiento de su hijo Stéfano. Jugaron juntos en total ocho partidos en esa temporada.

 Facundo y Nahuel Martínez
 (foto: Gambeta)

Nahuel y Facundo Martínez compartieron el equipo celeste el 11 de diciembre de 2010, enfrentando a Sarmiento. Nahuel como titular y Facundo ingresando por Leandro Sosa. En total jugaron juntos cinco partidos. 

Juan La Chancha Perinetti fue uno de los artífices del ascenso a primera logrado en 1922. El  experimentado wing de 30 años, varias veces campeón con Racing, compartió algunos partidos en el ataque celeste con su hermano Natalio, que por aquel entonces tenía 21 y ya había asomado como El Galgo que brilló en La Academia y en la Selección Argentina. También jugaron en 1923, durante la primera temporada de Temperley en primera división.  

Allá lejos y en Turdera
Los hermanos Perinetti -primero y segundo desde la izquierda- 
comparten el retrato con Otín, Yuyito Salvetti y Federico. 

En 1926 Ernesto Sosa, centrohalf histórico de mil batallas amateurs, compartió la custodia de la media cancha con Fernando, su hermano menor, cuando éste debutó frente a Dock Sud y en el partido siguiente contra San Fernando.

Ernesto Sosa

Los hermanos Ribas -Dámaso, delantero y Rosendo, mediocampista- jugaron juntos en 1927 en tres partidos. También formaron en un mismo equipo de Argentino del Sud, club desaparecido de Avellaneda. En 1933 formaron parte del plantel de Temperley, pero no coincidieron en ningún partido.

Fausto y Remo Lucarelli integraron la delantera de Temperley en 1929 y 1930, año en el que la escuadra celeste volvió a coquetear con el ascenso al círculo superior. La primera vez que compartieron la gloriosa celeste fue en una goleada a Retiro, con tres goles convertidos por Fausto y el restante de Remo. También jugaron juntos en Banfield y el Club Sportivo y Social Buenos Aires.

Fausto y Remo Lucarelli

En la década del 30, Temperley tuvo dos parejas de hermanos en la primera división: Los Souza -Julio y Wenceslao- y los Suárez -Manuel y Rogelio-. Todos eran delanteros y solo Manuel y Rogelio Suárez convirtieron goles en el mismo partido.


El debut de Berrud
Juan Berrud debutó en la primera de Temperley el 14 de noviembre de 1942 compartiendo la zaga con Marcelo, su hermano, quien volvió a integrar el primer equipo el sábado siguiente. Ese fue el último partido de Marcelo Berrud en Temperley, mientras que su hermano menor iniciaba una extensa y exitosa carrera.

Juan Berrud, símbolo de Temperley

Otras parejas de hermanos celestes fueron las integradas por Osvaldo y Ricardo Riu -jugaron un partido en 1948-, César y Héctor García -1948/1949- y Rubén y Walter Nario -jugaron un partido en 1957-.

Los hermanos Escos atienden en el Beranger
Debutaron en temporadas diferentes, pero Temperley los juntó en 1967 cuando Panchito volvía de Estudiantes y Alejo ya andaba haciendo de las suyas en el Cele. Contribuyeron con un tanto cada uno en la goleada por 6 a 2 ante Central Córdoba.

Alejo y Francisco Escos

Eduardo Janín compartió equipo junto a su hermano Juan Carlos en dos partidos de 1969. Al año siguiente Eduardo pasó a Comunicaciones y se enfrentó con su hermano que seguía en Temperley.

Eduardo V. Janín

Los hermanos Flotta -Rubén y Serafín- jugaron en Temperley en distintas temporadas. Rubén,  que además fue técnico años más tarde, lo hizo en 1971 y Serafín jugó en 1978.
Lo mismo ocurrió con los hermanos Franchini. Claudio jugó entre 1985 y 1987 y Marcelo de 1988 a 1991.


Los hermanos Velázquez -Luis Rolando y Angel Ramón- jugaron en Temperley en distintas temporadas.


El Pájaro y el Pitu Cejas
El 23 de febrero de 2003 Mauro Cejas debutó en Temperley en el partido en el que la escuadra celeste derrotó a Argentino de Rosario por 4 a 2. El Pitu ingresó por el Turco Ismail y convirtió el cuarto gol. En el mismo encuentro, su hermano Guillermo también convirtió un tanto. Habían pasado 36 años de un hecho similar cuando los hermanos Escos habían jugado y marcado goles en el mismo partido. 

Una de las últimas parejas de hermanos que coincidieron en Temperley fue la constituída por los Medina, Gabriel del Valle y Diego Hernán quienes jugaron un partido en el Beranger frente a Defensores de Cambaceres en el que Temperley ganó por 2 a 0.

Gabriel del Valle Medina

Los primos más famosos
Entre las parejas de primos que jugaron en Temperley se encuentran los Barba (Donaldo y Rodolfo), los Valsecchi (Raúl y Roque) y los Carrera (Ernesto y Juan Carlos).
 

Historia del Club Atlético Temperley. Marcelo Ventieri
Colaboración de Adán Solian (www.celecapo.com.ar),
Hugo Delgado (Gambeta) y Daniel Remolina.
Gracias a Gabriel del Valle Medina  
(http://www.dtps.com.ar/medina/index.htm)



Diez años sin Ginarte


El 7 de junio se cumplieron diez años de la partida de Jorge Ginarte. A modo de sencillo homenaje, transcribo una anécdota que no pertenece a su paso por Temperley, pero que en mesas de café compartidas en el Bar Gandulfo, él mismo se divertía contándola cada vez que tenía oportunidad. Le di un estilo de cuento y la titulé "Tacto rectal".



Tacto rectal

         “El tacto rectal es una exploración médica útil para el diagnóstico o para la detección precoz de algunas patologías de la región pélvica. Consiste en la exploración de las estructuras anatómicas que forman el aparato genitourinario y digestivo inferior tanto de hombres como de mujeres, mediante la palpación digital realizada introduciendo un dedo a través del esfinter anal”.

         Los lectores se preguntarán que tiene que ver esta definición, extraída de un libro de medicina, con la historia del fútbol, más allá del uso que el humor criollo le ha dado en distintas oportunidades para graficar el triunfo de un equipo sobre otro. Lo que sigue es una anécdota que acabará con ese interrogante.

         Banfield y Los Andes jugaban una edición más del clásico sureño, en la cancha de Peña y Arenales. El trámite del partido era favorable al Taladro, que se había colocado arriba en el marcador con un gol convertido por Cazalbón. El dominio del local era casi absoluto. Los Andes se defendía con guapeza y esperaba una jugada salvadora que le permitiese soñar con un empate. En el último minuto del partido, el Milrayitas tiene un tiro libre a favor. Se ejecutó la pena con un centro al área. La pelota en el aire buscaba alguna cabeza que la impulsace o la rechazace. Varios jugadores saltan al unísono para impactar el balón. Uno de ellos es el Mono Obberti que alcanza el objetivo y convierte el gol. Detrás del delantero saltó Ginarte, defensor de Los Andes, quien terminó enredado en los piolines del arco contrario, de cara a la tribuna banfileña, gritando el gol en un loco festejo.

         Detrás del arco vencido, un pibe mascullaba bronca. Durante mucho tiempo recordó ese punto perdido sobre la hora y el rostro del defensor lomense festejando lo que unos instantes previos era una derrota segura.

         El pibe creció y se recibió de médico. Decidió que su especialidad sería la urología. Muchos años pasaron hasta que el destino quiso que Jorge Ginarte fuese paciente del Dr. Héctor Marchetta. La consulta médica dejó paso a la práctica imprescindible que el urólogo debe realizar a sus pacientes: el tacto rectal. Mientras el galeno procede con la técnica descripta al comienzo de la nota, exclama:

- ¿Te acordás de aquel partido que nos empataron sobre la hora?
  ¿Sabés cuánto hace que te estaba esperando?           

         Para Ginarte se sucedieron las imágenes como en una película: la cancha, las tribunas repletas de gente, la pelota volando hacia la red, el grito de gol viajando en el tiempo, mientras el recio tiempista permanecía quieto, de espaldas a su examinador, quien lo estaba dejando sin invicto.

         Cosas del fútbol y de la vida.

 .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

El escritor y periodista Carlos Algeri -quien lo entrevistó hace unos años- así lo recuerda:

"El día que hablé con Ginarte recuerdo que él estaba feliz porque esas entrevistas, por definición, excedían el tema del fútbol. Me habló de su gusto por las rancheras mexicanas, se sacó fotos con su hija pequeña. Me abrió las puertas de su casa cerca del Parque de Lomas con una humildad y generosidad que no olvidaré. Supongo que por dos motivos: porque era un gran tipo, y porque de movida le manifesté mi fanatismo celeste.
¿Podés creer que, a partir de ese día, cada vez que me cruzaba en una cancha, Ginarte me saludaba con un apretón de manos o una sonrisa a la distancia? ¡Qué bárbaro!
Cuentan que cuando Los Andes ascendió a la A en el 2000 y en el vestuario los jugadores cantaron contra nuestro club, les pidió que se callaran. "Con Temperley, no", habría dicho el querido Gordo. Un jugador, un entrenador y un tipo de los que cada día quedan menos.


lunes, 18 de mayo de 2020

Un recuerdo literario para Alejo Escos

 


Instantáneas
Foto 1
Alejo Escos cruza la mitad de la cancha con el balón pegado a la zurda más habilidosa del Club. Lleva la cabeza en alto. El viento cruza la cancha desde la av. 9 de Julio hacia el ferrocarril. La melena rubia del 10 de Temperley vuela libre. Alejo mueve la cabeza buscando un hueco, levanta los brazos indicando movimientos a sus compañeros. Ellos saben que miente, que se llevara la pelota y la marca por medio de una gambeta.
Escos, que es medio chueco, se mete casi al trote en campo visitante. Dos jugadores de Boca Juniors, que por primara vez pisan el Beranger, lo enfrentan. El diez celeste se frena, pone la zurda sobre el balón y detiene el movimiento del cuerpo y de la pelota. El estadio por completo queda en silencio. La camiseta celeste desafía al gigante azul y oro sin moverse, como si fuera una bandera atada al mástil. Alejo, parado frente a sus rivales, inclina el cuerpo hacia el piso y lleva sus dos manos a la pierna izquierda. ¿Un tirón? Los bosteros se miran. Quedan paralizados. El público entra en estado de coma. Nadie entiende que se propone “el loco”. Alejo se acomoda el elástico que sujeta el algodón estirado de su media y mueve sin aviso el botín para atrás y para adelante, gira sobre su cuerpo y pica dos metros sobre la derecha.
El estadio de Temperley estalla. Su nombre suena en miles de gargantas como un grito de guerra. El alambrado perimetral tiembla . Nicolau, el 2 histórico de Boca, corre hacia el volante celeste con la pierna en alto. Va dispuesto a quebrarlo. Alejo tira el cuerpo a la derecha, saca un centro para Corbalán y deja pasar al defensa contrario como si estuviera en una plaza de toros. Unos metros a la izquierda el negro para el balón con el pecho y encara hacia la línea de fondo. El diez, sabe que ya nadie lo mira, agacha la cabeza y sonríe. 





Foto 2
Escos está sentado con las piernas estiradas. Tiene el torso desnudo, el cuerpo transpirado y la cara marcada por el sol del sábado a media tarde. En el vestuario aún hay olor a aceite de alcanfor. Alejo escucha sobre su cabeza como retumban los golpes de los saltos enardecidos de la hinchada en el hormigón. Están saltando sobre él para que él los escuche. Metido en el vestuario puede adivinar los insultos. Siempre son los mismos. Él no sabe que el árbitro le sacó la tarjeta roja después de que abandonó el partido y bajó a los vestuarios por el túnel. Tampoco le importa.
En el vestuario, casi vacío, el utilero junta vendas y botines. Feliciano Perduca lo mira en silencio, lo conoce de chico. Lo vio cuando debutó en las inferiores. Don Feliciano se le acerca. Lo mira. No le habla. Alejo detiene sus ojos sobre el viejo y le confiesa: Les tiré la camiseta. Me tenían podrido. Que se la metan en el culo.
Perduca, única medalla Olímpica en Amsterdam del 28 que vistió la celeste, conoce de olvidos. Sabe que la hinchada de Temperley gritará su nombre el próximo sábado. Se prende un pucho y le convida. Fuman en silencio. El viejo se para, lo mira y le dice: ¿Pibe te abro la ducha?






Foto 3
La foto congeló los gritos de la tribuna, las palabras que tenía que decir y las que escuché. La foto congeló el estadio de Temperley en una tarde de otoño apenas fría. Alejo Escos lleva puesto una campera de cuero marrón, pantalones de botamanga ancha y zapatos de tacos altos. Yo tengo pantalones cortos y medias blancas, campera azul y botines Fulvence nuevos. La foto es obra de un empleado del Diario La Unión de Lomas de Zamora. En el fondo se ve la tribuna visitante, los galpones del ferrocarril. Incluso se pueden divisar a los colados que se preparan para ver el partido desde el techo del galpón vecino.
Alejo Escos, apenas inclinado hacía adelante, observa la plaqueta que acabo de entregarle. Yo estoy duro como una piedra. Feliz. Mi padre está sentado en la platea. Orgulloso. Lo digo hoy, treinta y cinco años después de aquel otoño. Lo digo hoy que aún estamos todos. 
Alfredo Fonticelli

Alfredo Fonticelli (periodista, escritor, arquitecto) es el autor de este texto mezcla de ficción y realidad. En "Instantáneas" homenajea al crack Alejo Escos con tres recuerdos indelebles.
En la primera de las historias, hace foco en un partido muy festejado -jugado en cancha de Independiente-
y ubica a nuestro héroe, deliberadamente, en el Estadio Beranger. Asimismo, el autor rememora su pasado de "microbio" celeste.




Fonticelli nació en Temperley y está radicado en Montevideo, Uruguay. Autor de "Migraña", "Vidrios", "Encrucijada de almas, un tríptico" y "Caireles", ganadora de los Fondos Concursables del Ministerio de Educación y Cultura, edición 2008 (de la vecina orilla estamos hablando ...). Recibió varios premios y menciones en el Premio Anual de Literatura (2077/8) por su obra editada e inédita. Es conductor de "La Isla Desierta" en Radio Uruguay AM 1050, desde octubre de 2011. Integrante del proyecto "Arquitecturas del este", Premio F. C. Creador de la Guía Benedetti de Montevideo, 2011, declarada de interés Cultural y Turístico nacional. 


Historia del Club Atlético Temperley. Marcelo Ventieri
  



viernes, 1 de mayo de 2020

Ganaron los pibes de Temperley

Del baúl de los recuerdos salió un partido que los pibes de Temperley le ganaron a Tiro Federal, en Rosario.  

En 1949 el campeonato de segunda división -un año después rebautizado como Primera B- dio comienzo con jugadores amateur ya que los profesionales decretaron la huelga.

En la segunda fecha, los pibes de Temperley tenían que visitar a Tiro Federal de Rosario, que era el único equipo cuyos jugadores no se habían plegado a la medida de fuerza impuesta por sus colegas.

Viajaron en tren a Plaza Constitución, subte a Retiro y nuevamente tren hasta Rosario.  En la Chicago argentina los esperaba el aguerrido equipo del Barrio Ludueña, que se habia destacado el año anterior y que disponía de todos sus profesionales. 
Osvaldo García, Carugno, Zanazzi, Maffei, Berlanda, entre otros. Hombres fogueados en el áspero fútbol del ascenso. Una de sus figuras era el centromedio Osvaldo Diez, que al año siguiente pasó a Ferro, iniciando una larga y exitosa carrera en la primera verdolaga.

El partido se jugó el sábado 30 de abril y el Celeste formó con Sanseverino; Taiana y Berrud; Pacho Carrera, César García y Maggi; Carlos Ré, Savino, Leone, Héctor García y Petirosi.

Ganó Temperley por 2 a 0 con un gol de Savino, al finalizar el primer tiempo, y el segundo convertido por Aldo Jorge Leone al comienzo de la etapa complementaria. 

El premio fue todo un símbolo: un sandwich de mortadela, un naranjín, que los triunfadores degustaron en el viaje de vuelta y la satisfacción de esos pibes que sacaron pecho como adultos y ubicaron bien alto el honor de Temperley.


Una alineación con varios de esos jugadores
Parados: Amatrain (E), Propato, Bordón, Sanseverino, Berrud,
Gegundez y Larrondo (M).  Hincados: Ernesto Pacho Carrera, 
Carlos Ré, Héctor García, Leone, Savino y Petirosi. 


Historia del Club Atlético Temperley. Marcelo Ventieri
De entrevistas realizadas a Juan Berrud, Ernesto Carrera y Carlos Ré.

domingo, 19 de abril de 2020

Diéguez y Tarabini

La exitosa sociedad futbolística nació en Temperley, en 1963 y continuó en el Rojo de Avellaneda en 1967, hasta obtener el Campeonato Nacional. La historia de dos futbolistas, condenados al ostracismo de la Primera B, que resurgieron conformando una dupla de alta eficacia y belleza futbolística.

Diéguez y Tarabini


Primero, el Conejo
Roberto Aníbal Tarabini, nacido en Los Hornos, después de un paso fugaz por Racing, entre 8º y 6º categorías, continuó en Estudiantes de La Plata, club en el que debutó en primera división el 20 de noviembre de 1960 enfrentando a Gimnasia y Esgrima, su clásico rival. Fue triunfo del Tripero por 2 a 0. En el Pincha jugó 11 partidos y cosechó dos goles. Su primer gol en primera se lo convirtió al Tano Roma, el 29 de octubre de 1961, en La Plata, a los 3 minutos de comenzado el juego, con un sorpresivo remate desde afuera del área grande, que se metió, después de dar en uno de los postes. Estudiantes y Boca Juniors empataron 2 a 2. Alternó en reserva hasta que en 1962 fue transferido a Temperley junto al delantero Juan Stork, como parte de la negociación por el pase de Pancho Escos al club platense. 
En Temperley debutó en la segunda fecha de la Primera B, en el puesto de wing derecho, enfrentando a Almagro (2 a 2). El primer gol con la celeste se lo convirtió a All Boys, el 26 de mayo de 1962. Con más turbulencia que claridad en su juego y cierta tendencia a finalizar el ataque metiéndose por adentro, no se afirmó en la punta derecha y fue reemplazado por Minitti. Promediando el torneo, volvió al equipo ocupando la punta izquierda. Ahí convirtió 6 goles en 10 partidos, mejorando notablemente su rendimiento.   

Llega Mandrake Diéguez
Omar José Diéguez nació en Capital Federal y realizó las inferiores en Huracán, actividad que alternó con un paso breve por el basquet en el Club Barracas Central. Sin debutar en la primera del Globo, fue incluido en la negociación por el pase de Jorge Ginarte, luego de un amistoso jugado en el Sur, en el que los hinchas celestes se opusieron duramente a que el dinámico volante pasara a la entidad de Parque Patricios. 
Diéguez debutó en Temperley, exitosamente, el 20 de abril de 1963 convirtiéndole dos goles a Nueva Chicago, en Mataderos, para sellar la goleada por 4 a 1. El Conejo no fue de la partida, aunque por ese entonces aún alternaba en las dos puntas con Diz o Minitti. Mientras Tarabini se afirmaba en la punta izquierda, Diéguez, dueño de una cintura y habilidad demoníacas, mostraba un juego irregular cargado de tacos, firuletes y otros adornos que no llegaban a concretarse en la red. El entrenador Mario Boyé lo ubicaba en el centro del ataque o más como puntero derecho, con resultado dispar.   

Nace la sociedad Diéguez-Tarabini       
El 10 de agosto de 1963, el Celeste recibe a Lanús y su delantera se alista con Diz, Sartori, Diéguez, Roletto y Tarabini. Por primera vez se encuentran en el ataque, en las posiciones en las que resultarían más eficaces. Tarabini, de gran pique y diagonal, rematando con las dos piernas. Y Diéguez desplegando su habilidad con estiletazos para su veloz compañero  de ataque. Ganó Temperley por 1 a 0, gol convertido por Chiche Diz y redondeó una buena campaña, escapándole al descenso por primera vez en varios años. Los números del equipo con la dupla Diéguez-Tarabini son concluyentes:
15 jugados, 8 ganados, 4 empates, 3 derrotas. 35 goles convertidos (Tarabini hizo 7 y Diéguez colaboró con 4), 19 en contra. 

En busca del gran salto
       

En 1964 la sociedad futbolística creada por Diz, Diéguez y Tarabini el año anterior, se amplió con la llegada de Osvaldo Crosta y Sergio Cantú. Les decían “la sucursal del Globito” ya que todos se habían iniciado en el Club Atlético Huracán con excepción claro está, de Aníbal Tarabini. Los simpatizantes celestes vibraban con la habilidad de Diéguez, que desparramaba rivales con sus gambetas para dejar libre el camino a la explosión goleadora de Tarabini y de Cantú. Con el despliegue de Crosta para acompañar la jugada y con Diz y las pinceladas de su pie izquierdo. El juego atildado y de gran poder ofensivo, practicado por el conjunto, llevó a Temperley a adjudicarse la Zona Sur en el Campeonato de Primera B superando por seis puntos a Lanús y a Central Córdoba, sus contrincantes más cercanos en las posiciones. En la ronda final el equipo no mantuvo el buen nivel del comienzo y en el último partido, ante Platense, perdió una gran oportunidad para pelear un lugar en Primera División.
 
Con Diéguez y Tarabini en el equipo, Temperley jugó 29 partidos y obtuvo 17 triunfos, 5 empates y 7 derrotas, 46 goles convertidos y 31 en contra. 



  
¡Siga, siga el baile!
1965, año del debut de Alejo Escos en Temperley, con la salida de Diz y Cantú, la delantera quedó conformada por MInitti, Escos, Diéguez, Ramilo y Tarabini. Temperley convirtió 94 goles, Tarabini contribuyó con 25 y Diéguez con 15 tantos.
   
Minitti, Escos, Diéguez, Ramilo y Tarabini

En 1966 Tarabini pasó a Independiente y Diéguez fue cedido a Argentinos Juniors. pero un año más tarde relanzaron la sociedad en el Independiente que ganó el Campeonato Nacional. Diéguez reemplazó a Savoy en el puesto cuando éste pasó a jugar por la derecha, en lugar de Mura. El 19 de marzo de 1967 Independiente visitó a Platense por la 3º fecha del Metropolitano. El Rojo alistó a: Santoro; Pipo Ferreiro, Monges, David Acevedo y Pavoni; Savoy, Pastoriza y Diéguez; Bernao, Artime y Tarabini. Ganó Independiente por 2 a 0. goles convertidos por Artime y El Conejo

En total jugaron juntos 23 partidos, ganaron 13, empataron 5 y perdieron 5. El equipo convirtió 46 goles y le marcaron 18. Tarabini marcó 19 goles (6 de penal) y Diéguez 2.  

Con la aparición de Yazalde, formando la dupla goleadora con Artime, Diéguez perdió el puesto y fue transferido a Gimnasia y Esgrima La Plata. Terminó su carrera en Chile. 

Tarabini pasó a Boca Juniors en 1971 y siguió su carrera en México y en Francia. Ambos jugadores fallecieron jóvenes. 





Historia del Club Atlético Temperley. Marcelo Ventieri
Futbol argentino: crónicas y estadísticas
(Luis Colussi, Carlos Guris y Víctor Kurhy) 
ABC Olé
El Gráfico
Glorioso Gasolero  
   
 

domingo, 12 de abril de 2020

100 anécdotas celestes (4)

Un espacio dedicado a la memoria


6 - La cancha en Turdera


El Club Temperley -cuando era Centenario Foot-Ball Club- tuvo cancha en Villa Turdera entre 1917 y 1924, hasta que inauguró su actual estadio. Después de un año de intensas negociaciones entre los directivos del Club y Don Riziero Pretti, el sábado 18 de marzo de 1917 Centenario  disputó su primer partido amistoso en el campo de Turdera enfrentando a Dufour, club del que no queda testimonio ni documentación.

Pero la inauguración oficial del campo de juego, ubicado sobre la calle Agüero, entre Zapiola y San Lorenzo, ocurrió el 1º de abril con una gran fiesta deportiva que incluía carreras de 100 y 200 metros, un torneo de fútbol reducido entre socios y un desfile de “Los Vanguardias de la Patria” División General José de San Martín y de los Boy Scouts Ingleses de Lomas de Zamora.

Se fijaron grupos de cinco inscriptos para cada prueba pedestre aclarando que las salidas serían anunciadas por disparos de revolver con pólvora, solamente.

Se colocó una gran bandera celeste en la casilla instalada como vestuario -donación de Guillermo Iribarne, vicepresidente del club- quedando oficializada la insignia celeste como identificatoria de Centenario.

Asimismo, el tranvía a caballo que hacía su recorrido entre Temperley y Turdera, fue adornado para la ocasión con cintas de color celeste.

El jueves 6 de abril, se decide anotar dos equipos en la Tercera División de la Liga de Lomas de Zamora.

El campo de juego de Turdera, distaba de tener las condiciones ideales para afrontar el nuevo desafío, por lo que se resolvió efectuar los arreglos necesarios. Se construyeron dos casillas y se adquirió una lona que se colocaba alrededor de la cancha en algunos partidos. Al no disponerse de fondos, se resolvió emitir 300 bonos de cinco pesos cada uno. Cada tres meses se realizaba un sorteo y el poseedor del bono ganador se beneficiaba con el reembolso de los cinco pesos, sin devengar interés alguno. Si bien el emprendimiento tuvo un éxito extraordinario, en total se vendieron 295 bonos. ¿Y los cinco restantes...?. Al imprentero encargado del trabajo no le alcanzó la cartulina para completar la suma pedida (Revista “Empuje”, año 1946).

La cancha quedaba detrás del Teatro Colón y es oportuno señalar que la convivencia entre las dos actividades distaba de ser la ideal. Mientras los contertulios intentaban disfrutar de una jornada artística, sobreponiéndose a los pelotazos que retumbaban en la pared posterior del teatro, los futbolistas se quejaban de la escasa provisión del tanque de agua.


 

Turdera, 1922. Natalio y Juan Perinetti, Luis Otín, 
Alfredo Salvetti y Cayetano Federico. La cancha, 
el tanque de agua y el Teatro Colón atrás.




Turdera, 2002. El viejo edificio del teatro visto desde 
la esquina de Agüero y San Lorenzo.




Historia del Club Atlético Temperley. Marcelo Ventieri
Fuentes : Centenario libro de actas (1917)  
Revista Empuje (1946)  
Colaboración de Federico Guerra  






miércoles, 11 de marzo de 2020

Campo Finki

Finki es un gran predio en forma de triángulo, que tiene más de 10 hectáreas y está enclavado entre Temperley y Turdera. Un poco de luz sobre el origen de su nombre.

A comienzos de la década de 1920, Felipe Finck  y su esposa Germana Rincón, se establecieron en Temperley, en una casa de la calle Vicente López "al fondo". El lugar era considerado un suburbio de la ciudad. La calle terminaba abruptamente en una tranquera. Más al Sur, cruzaba una vía férrea y después campo hasta donde daba la visión. Don Felipe se dedicó a la cría de ganado, actividad que necesitaba un corral que estaba ubicado junto a la vía -pasando la tranquera- y que era utilizado para descarga de animales desde los vagones del ferrocarril. Durante años Finck fue locatario del Ferrocarril Sud -más tarde llamado F.C.Roca-, que era el propietario de esas tierras.

Felipe Finck y Germana Rincón se casaron en 1912,
el mismo año en que fue fundado el Club Atlético Temperley.


Desde aquel tiempo el lugar fue una referencia fronteriza -entre las dos localidades vecinas de Temperley y Turdera- y un paso alternativo al Camino Real, actual av. Hipólito Yrigoyen. Conocido como Campo de Finck, con el tiempo sufrió la deformación de Finki o Finky.  


 Documento de compra/venta de un equino que data de 1947.
Abajo, a la derecha se observa la firma de Oscar F. Finck.
Sin embargo familiares y amigos lo llamaban por su segundo nombre.

Pero no solo esas tierras pertenecían al ferrocarril. El solar donde hoy el Club Temperley tiene su sede y su estadio, fueron comprados al Ferrocarril Sud en una operación que se prolongó durante años y que costó sangre, sudor y lágrimas. Tal dificil empresa acabó con la vida de su presidente más emblemático, Don Alfredo Beranger. 

Alfredo Martín Beranger


La relación de la institución deportiva con el ferrocarril, llevada al compás de su historia, casi siempre fue ríspida. Igual calificativo vale para las distintas autoridades que pasaron por el municipio lomense quienes, al parecer, frecuentemente recibieron con mayor agrado el progreso de otras instituciones deportivas. Mientras tanto, durante su quiebra financiera, el Club Temperley se debatía entre la vida y la muerte y su tabla salvadora fue la decisión y la valentía de socios y vecinos que no dudaron en hipotecar sus viviendas para que el club siguiera adelante.


La imagen tiene más de 40 años. Pibes posando durante 
una tarde de fútbol en Finki. Temperley utilizó el predio 
como lugar de entrenamiento desde los años 60.


Imagen satelital de Finki (Gambeta)




Arqueología Temperlina
Dos imágenes de la tumba de Oscar Felipe Finck,
que está sepultado en el cementerio de Rafael Calzada.










Historia del Club Atlético Temperley. Marcelo Ventieri