sábado, 22 de noviembre de 2014

Los cañones de Temperley






Flores, Donnola, Harguinteguy, Passeri y Nuñez.
La delantera del 45 que convirtió 129 goles. 

En esta entrega se publica la tabla histórica de goleadores celestes. Luis López aparece en el puesto Nº 12, con 51 conquistas. Aquí la lista con los 18 cannoniere.





Jugadores
campaña
goles
LUCIANO AGNOLIN
1939/1943
140
MIGUEL DONNOLA 
42/46 - 48/52
106
HERIBERTO FLORES
1938/1948
92
REYNALDO HARGUINTEGUY
1945/1947
88
ANIBAL PASSERI
1943/1947
73
ESTEBAN H. CORBALAN
1967/1975
69
LUIS RAVELO
26/30 - 33/37
63
VICTOR HUGO PRATO 
1951/1957
57
ANIBAL ROBERTO TARABINI
1962/1965
57
10º
EMILIO FELIPE PEREZ
38/40 y 42/45
56
11º
JUAN CARLOS MERLO
71/72 - 75/76
54
12º
LUIS EDUARDO LOPEZ 
2007/2014
51
13º
PEDRO FERNANDEZ    
22/26 - 1929
50
14º
FELICIANO PERDUCA
23/27 - 30/32
44
15º
MARCELO MONTESERIN
54/55 - 57/58
41
16º
MIGUEL VITULANO
1967/1973
40
17º
EDUARDO D. BAZAN VERA
98/99 - 08/09
39
18º
JUAN FRANCISCO AVILA    1954/1957   37
 
Agnolín, el Máximo Artillero

Luciano Agnolín

          En “abc del Ascenso” -Olé, 2001- se publicó la siguiente semblanza sintética acerca de Luciano Agnolín: “Es el máximo goleador de la historia de la principal división del fútbol del Ascenso en la Argentina. Con físico de atleta y gran musculatura, era terrible por su violento remate de derecha y su cabezazo, que llevaba casi la fuerza de un disparo con el pie. Era un gran definidor de jugadas, implacable al conectar de sobrepique”.

          Nació en La Paz, Mendoza. En sus comienzos jugó de arquero en Junín, ciudad en la cual vivió cuando trasladaron a su padre, ferroviario. Probó suerte en ese puesto en Vélez Sarsfield, a pesar de que tenía una lesión crónica en uno de sus dedos y, aunque quiso probarse en ese club como delantero, no fue aceptado. Se fue a Tigre, club en el cual jugó en 1937. Al año siguiente pasó por All Boys y en 1939 se incorporó a Temperley.

          Su pase costó 500 pesos y “una chata llena de carbón”. Durante las cinco temporadas en las que brilló para los celestes, jugó 145 partidos convirtiendo 140 goles. Obviamente, es el máximo goleador en la historia de la entidad.

          A Banfield le hizo su primer gol defendiendo la casaca celeste. En un partido ante Estudiantes de Buenos Aires conquistó seis goles en el primer tiempo. En 1943 fue el máximo goleador del torneo con 41 goles.

          En 1944 fue transferido a Atlanta -entidad para la que actuó en primera división hasta 1946- y convirtió cuatro goles en un partido que lo bohemios le ganaron a Racing Club por 5 a 2. También le hizo cinco a Chacarita. Posteriormente pasó a Ferro. Terminó su carrera en Danubio, de Montevideo.

 


Donnola, el Colorado Eterno

Miguel Donnola


          Brilló en la delantera del ’45 aunque estaba en el club desde 1942, proveniente de la cuarta división de River Plate. Su primer gol se lo hizo a Defensores de Belgrano. Formó parte de los distintos equipos celestes hasta 1952. Jugó un total de 272 partidos y marcó 106 goles.      
  



Flores, el Misil de tiro libre
  

Heriberto Flores

          Heriberto Flores, uno de los baluartes históricos del club, se inició en Independiente -jugando en segunda división- y tuvo un corto paso por Sportivo Dock Sud. En 1938 se incorporó a Temperley y en su tercera presentación convirtió su primer gol ante Estudiantes de Buenos Aires. Vistió la celeste hasta el año 1948. En total jugó 296 partidos y convirtió 92 goles. A Milone -arquero de Ferro- lo metió dentro del arco, con pelota y todo, después de ejecutar un tiro libre.



Harguinteguy, el Mortero de avenida Galicia

 Flores, Núñez, Donnola, Harguinteguy y Passeri. 



          El Vasco Harguinteguy llegó a Temperley luego de haber recorrido un camino iluminado por goles en varios clubes del ascenso. Nació en La Tablada y se inició futbolísticamente en Lanús llegando a jugar en la segunda división de ese club. En 1940 pasó a El Porvenir y se coronó como el máximo goleador del campeonato con 40 goles. Al año siguiente dio el salto a un club de primera división firmando contrato con Platense. La suerte le fue esquiva ya que en su tercera presentación en el club calamar, sufrió una seria lesión en los meniscos que lo mantuvo inactivo por más de seis meses. A su regreso pasó fugazmente por Almagro y recaló en Talleres, de Remedios de Escalada durante 1943 y 1944. Fue allí donde volvió a tomar impulso su oportunismo de goleador.

          Harguinteguy llegó al Cele en 1945 y convirtió su primer gol frente a All Boys, en la tercera fecha del campeonato de Primera B. Dos semanas después, en el triunfo ante Argentinos Juniors marcó tres de los cuatro goles. De este modo se ganó a la hinchada. Con sus 43 goles obtuvo el primer lugar en la tabla de artilleros del torneo. El Vasco jugó en Temperley 102 partidos y convirtió 88 goles entre 1945 y 1947. 


Passeri, el Cerebro del ‘45


          Aníbal Passeri llegó a préstamo del club Lanús en 1943 y un año después Temperley adquirió la totalidad de su pase. Debutó en la red con un doblete a Unión, en el Beranger, marcado en su tercer partido. Permaneció en el club hasta 1948, año en que pasó a Atlanta. Jugó 159 partidos oficiales y convirtió 73 goles.



Corbalán, el Negro Idolo

Horacio Corbalán



Un wing como los de antes, bien pegado a la raya. De remate muy fuerte con las dos piernas. Pese a que no era un gran cabeceador, convirtió muchos goles de esa manera. Su debut en la red fue ante Sportivo Dock Sud. En Temperley contabiliza 204 presencias y 69 goles. Uno de los campeones del ’74.  



Ravelo, el Amateur
   
Luis Ravelo
          Es el máximo goleador en la etapa amateur de Temperley. Ocupó varios puestos del ataque en sus diez temporadas en el club. Su primer gol con la celeste se lo convirtió a Sportsman. En total jugó 163 partidos y convirtió 63 goles.



Prato, el Velocista

Víctor Hugo Prato
          Un wing izquierdo, de potente remate, que le imponía velocidad y entusiasmo a su juego. En sus 187 partidos con la celeste convirtió 57 goles. Su debut en la red fue con dos goles a Dock Sud.

  

Tarabini, el Conejo
 


 Aníbal Tarabini


          Sinónimo de goles con la celeste. Proveniente de Estudiantes de La Plata, integró una delantera memorable junto a Diz, Crosta, Cantú y Diéguez. Entre 1962 y 1965 jugó 121 partidos y convirtió 57 goles. A All Boys le convirtió el primer gol con la celeste. Su carrera incluyó a Independiente, Boca Juniors, México, Francia y la Selección Argentina.

1964: Diz, Crosta, Cantú, Diéguez y Tarabini.

Emilio Pérez, el Gallego polifuncional

Emilio Pérez
          Otro jugador todo-terreno que brilló en varios puestos del ataque y terminó su carrera como centrohalf del gran equipo del ’45. Cumplió siete temporadas en Temperley, en las que convirtió 56 goles. Su primer gol se lo convirtió a Excursionistas, en su segunda presentación con la casaca celeste.



Merlo, el Doctor del gol

Juan Carlos Merlo

         De buen físico y remate potente. Obtuvo 54 goles en 119 partidos. Debutó en la red con un doblete a Nueva Chicago, en su segundo partido en Temperley. Es el único de los 18 que también dirigió al Cele.



Pedro Fernández, el Crack
 

Dupla de oro: Perduca y Pedro Fernández.
            Dice la leyenda que era más habilidoso que Perduca, con quien alternaba en los puestos de insider y en el centro del ataque.  Convirtió 50 goles en los más de 70 partidos que disputó en la primera de Temperley.

          A mediados de 1926, en el apogeo de su carrera, una seria lesión lo marginó del fútbol por largo tiempo. Volvió tres años después, pero jugó apenas dos partidos. Fue un ídolo malogrado.


ACLARACION
Pedro Fernández debutó en Temperley en el Campeonato de Segunda División de 1922. La falta de registros verificables impidió reconstruir algunas crónicas sintéticas correspondientes a ese torneo en el que Pedro Fernández convirtió 7 goles. Sin embargo resta aún saber la autoría de 22 goles. Proyectando el porcentaje de goles que Fernández convirtió (7 de un total de 19), con otros siete probables goles convertidos, probablemente se ubicaría en el 8º puesto de la tabla histórica igualando a Prato y a Tarabini.



Perduca, el Olímpico

Feliciano Perduca


          En “Historia del Fútbol Argentino” -Editorial Eiffel, 1955- se publicó la siguiente semblanza acerca de Feliciano Perduca: “Jugador que singularizó la picardía del fútbol auténticamente criollo. El recordado “Gaucho Corvina” fue uno de los mejores insiders izquierdos que anduvo realizando diabluras por las canchas argentinas. Iniciado en Temperley, donde mostró la calidad de su juego brillante, pasó a Racing que, deslumbrado por sus condiciones, lo ubicó en su línea de ágiles donde por entonces jugaban Perinetti y Ochoa. Brillante en la gambeta, seguro y exacto en el pase y con vocación para el gol, llegó de inmediato a la cumbre del estrellato y fue convocado para integrar la selección nacional que libró la final olímpica con los uruguayos en Amsterdam. Entonces paseó su señorío de crack indiscutido formando ala con Orsi y al lado de Nolo Ferreira, el célebre “piloto olímpico”, con Carricaberry y Tarasconi en el costado derecho. Una de sus características principales, además de su típica boina clarita, era el remate al arco casi acostado en el suelo y shoteando de “cuchara”. En esa posición su envío era justo y de gran eficacia”.



          En Temperley disputó un centenar de partidos y conquistó 44 goles. El primer gol se lo hizo a Argentino de Quilmes.



Su gol de cabeza al "Divino" Zamora
jugando para el seleccionado nacional.

Monteserin, el Habilidoso

Avila y Monteserín

         Muy hábil para resolver en el área. Marcó 41 goles en 107 partidos. Siguió su carrera en México. En su debut le convirtió un gol a Nueva Chicago.



Vitulano, el Tano

Miguel Vitulano

 

         Otro nombre propio para el gol. En Temperley jugó 102 encuentros y convirtió 40 goles. su primer gol se lo convirtió a Excursionistas, en cancha de Racing, en un partido que fue televisado por el viejo Canal 7. Después de obtener el subcampeonato con Temperley, en 1973, se fue al fútbol italiano. Fue ídolo del Livorno.
 


Bazán Vera, el Indio
  
Daniel Bazán Vera

         El último gran goleador, con 39 gritos en 64 partidos. Un promedio espectacular. Campeón con Temperley en la temporada 1998/99. Su primer gol con la celeste se lo hizo a Sarmiento.



Avila, el Nene

Gol del Nene Avila, de cabeza a Argentinos Juniors

         Jugó en Temperley 88 partidos y convirtió 37 goles entre 1954 y 1957. Su primer gol en Temperley se lo hizo a Central Córdoba, en el Beranger. También jugó en Platense, Sarmiento de Junín, México y Colombia. En el club mexicano Necaxa volvió a formar en el ataque junto a Marcelo Monteserín. Mediocampista ofensivo, poseedor de una gran técnica y un muy buen manejo de pelota, se sumaba al ataque que conformaban Chavaño y Prato, los dos hombres de punta en Temperley.       



López, el Animal


Luis López (foto: Guillermina Payero)


Lleva 51 goles en 173 partidos. Su debut en la red fue ante Estudiantes de Buenos Aires.



Historia del Club Atlético Temperley. Marcelo Ventieri