El Dr. Julio López, cirujano de prolongada trayectoria en el Hospital Gandulfo. Fuimos compañeros de trabajo y compartimos la pasión por Temperley. Abrió su maletín de médico y extrajo dos anécdotas celestes.
En 1971 a Julio le tocaba hacer la colimba y antes del sorteo, pidió prórroga por ser estudiante universitario. Sacó número bajo, por lo tanto se salvaba. Durante unos años fue renovando la dichosa prórroga, a medida que avanzaba en la carrera, hasta que no tuvo más remedio que hacerla.
Filomena, su madre, estaba preocupada por el destino y además -mamá después de todo- por qué cosa no se preocuparía con respecto a sus hijos.
Alfredo Rebeca, estrecho colaborador de Horacio Cucusa Martínez, hombre ligado a Temperley desde siempre, era de esos tipos que en el Club hacía de todo “pa’ lo que guste mandar”. Como todos los meses, llegó a la casa de la familia López para cobrar la cuota social. Notó preocupación en el rostro de Filomena cuando lo atendió.
_ “¿Qué le pasa Doña Filo?”
_ “Es que a Julio le toca hacer el Servicio Militar y no sé adonde lo van a mandar”.
_ “Dígale que vaya a ver a Garrafa”
_ “¿Pero vos creés que lo atenderá?”
_ “¡Si, sí! Dígale que vaya de parte mía”.
El manco Garrafa era Teniente Coronel y estaba a cargo de las incorporaciones en el Distrito Militar La Plata. Era hincha fanático de Temperley y en esa época se lo solía ver en la platea del Beranger los sábados de partido. Julio fue hasta la casa, frente al Banco Provincia de Temperley y se animó a tocar el timbre. Lo atendió el mismo Garrafa.
_ “Mire, cuando reciba la citación, véngame a ver al distrito y pregunte por mí”.
Y así fue. Le hizo elegir dos destinos, por las dudas. Julio fue incorporado al Batallón Depósito de Arsenales 601 “Domingo Viejobueno” en Monte Chingolo, conocido porque el 23 de Diciembre de 1975 -cuatro años después- fue escenario de un intento de copamiento por parte del ERP y es considerado el ataque más importante a unidades militares en los años 70 por parte de la guerrilla subersiva.
Alfredo Rebeca
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Años más tarde, ya recibido, formó parte del cuerpo técnico encabezado por Osvaldo Pupa Pérez en la tercera del Club. Llevaban a los pibes a entrenar al Parque de Lomas, en donde había pista de atletismo, con otros chicos haciendo sus rutinas de entrenamiento.
Una tarde se pone a ver las carreras y le llama la atención un chico alto y delgado que corría una barbaridad dando grandes zancadas.
_ “¡Pupa, mirá ese flaco cómo corre!”
_ “Si, pero hace atletismo…”
_ “No importa; le enseñás a poner el cuerpo y a cabecear y tenés un 9 bárbaro”.
Convencido el DT, hablaron con el pibe, con su padre y lo incorporaron al plantel.
Así fue como Ricardo Dabrowski llegó a Temperley.
Ricardo Dabrowski
Historia del Club Atlético Temperley. Marcelo Ventieri.
Departamento Histórico y Museo Celeste.


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