miércoles, 14 de enero de 2026

Los cañones de Temperley





Flores, Donnola, Harguinteguy, Passeri y Núñez. La delantera del 45 que convirtió 129 goles.

 

En esta entrega se publica la tabla histórica de goleadores celestes. 
Aquí la lista con los 18 cannoniere.

 

Jugadores

campaña

goles

LUCIANO AGNOLIN

1939/1943

140

MIGUEL DONNOLA 

42/46 - 48/52

106

HERIBERTO FLORES

1938/1948

92

REYNALDO HARGUINTEGUY

1945/1947

88

LUIS EDUARDO LOPEZ

1943/1947

73


ANIBAL PASSERI

1967/1975

73


ESTEBAN H. CORBALAN

07/15 y 22..

69

LUIS RAVELO

26/30 - 33/37

63

VICTOR HUGO PRATO 

1951/1957

57

10º

ANIBAL ROBERTO TARABINI

1962/1965

57

11º

EMILIO FELIPE PEREZ

38/40 y 42/45

56

12º

JUAN CARLOS MERLO

71/72 - 75/76

54

13º

PEDRO FERNANDEZ 

22/26 - 1929

50

14º

FELICIANO PERDUCA   

23/27 - 30/32

44

15º

MARCELO MONTESERIN

54/55 - 57/58

41

16º

MIGUEL VITULANO

1967/1973

40

17º

EDUARDO D. BAZAN VERA

98/99 - 08/09

39

18º

JUAN FRANCISCO AVILA

1954/1957

37


 


 
Agnolín, el Máximo Artillero

Luciano Agnolín


          En “abc del Ascenso” -Olé, 2001- se publicó la siguiente semblanza sintética acerca de Luciano Agnolín: “Es el máximo goleador de la historia de la principal división del fútbol del Ascenso en la Argentina. Con físico de atleta y gran musculatura, era terrible por su violento remate de derecha y su cabezazo, que llevaba casi la fuerza de un disparo con el pie. Era un gran definidor de jugadas, implacable al conectar de sobrepique”.


          Nació en La Paz, Mendoza. En sus comienzos jugó de arquero en Junín, ciudad en la cual vivió cuando trasladaron a su padre, ferroviario. Probó suerte en ese puesto en Vélez Sarsfield, a pesar de que tenía una lesión crónica en uno de sus dedos y, aunque quiso probarse en ese club como delantero, no fue aceptado. Se fue a Tigre, club en el cual jugó en 1937. Al año siguiente pasó por All Boys y en 1939 se incorporó a Temperley.

          Su pase costó 500 pesos y “una chata llena de carbón”. Durante las cinco temporadas en las que brilló para los celestes, jugó 145 partidos convirtiendo 140 goles. Obviamente, es el máximo goleador en la historia de la entidad.

          A Banfield le hizo su primer gol defendiendo la casaca celeste. En un partido ante Estudiantes de Buenos Aires conquistó seis goles en el primer tiempo. En 1943 fue el máximo goleador del torneo con 41 goles.

          En 1944 fue transferido a Atlanta -entidad para la que actuó en primera división hasta 1946- y convirtió cuatro goles en un partido que lo bohemios le ganaron a Racing Club por 5 a 2. También le hizo cinco a Chacarita. Posteriormente pasó a Ferro. Terminó su carrera en Danubio, de Montevideo.

 


Donnola, el Colorado Eterno

Miguel Donnola


          Brilló en la delantera del ’45 aunque estaba en el club desde 1942, proveniente de la cuarta división de River Plate. Su primer gol se lo hizo a Defensores de Belgrano. Formó parte de los distintos equipos celestes hasta 1952. Jugó un total de 272 partidos y marcó 106 goles.      
  



Flores, el Misil de tiro libre
  

Heriberto Flores

          Heriberto Flores, uno de los baluartes históricos del club, se inició en Independiente -jugando en segunda división- y tuvo un corto paso por Sportivo Dock Sud. En 1938 se incorporó a Temperley y en su tercera presentación convirtió su primer gol ante Estudiantes de Buenos Aires. Vistió la celeste hasta el año 1948. En total jugó 296 partidos y convirtió 92 goles. A Milone -arquero de Ferro- lo metió dentro del arco, con pelota y todo, después de ejecutar un tiro libre.



Harguinteguy, el Mortero de avenida Galicia

 Flores, Núñez, Donnola, Harguinteguy y Passeri. 



          El Vasco Harguinteguy llegó a Temperley luego de haber recorrido un camino iluminado por goles en varios clubes del ascenso. Nació en La Tablada y se inició futbolísticamente en Lanús llegando a jugar en la segunda división de ese club. En 1940 pasó a El Porvenir y se coronó como el máximo goleador del campeonato con 40 goles. Al año siguiente dio el salto a un club de primera división firmando contrato con Platense. La suerte le fue esquiva ya que en su tercera presentación en el club calamar, sufrió una seria lesión en los meniscos que lo mantuvo inactivo por más de seis meses. A su regreso pasó fugazmente por Almagro y recaló en Talleres, de Remedios de Escalada durante 1943 y 1944. Fue allí donde volvió a tomar impulso su oportunismo de goleador.

          Harguinteguy llegó al Cele en 1945 y convirtió su primer gol frente a All Boys, en la tercera fecha del campeonato de Primera B. Dos semanas después, en el triunfo ante Argentinos Juniors marcó tres de los cuatro goles. De este modo se ganó a la hinchada. Con sus 43 goles obtuvo el primer lugar en la tabla de artilleros del torneo. El Vasco jugó en Temperley 102 partidos y convirtió 88 goles entre 1945 y 1947. 


Passeri, el Cerebro del ‘45


          Aníbal Passeri llegó a préstamo del club Lanús en 1943 y un año después Temperley adquirió la totalidad de su pase. Debutó en la red con un doblete a Unión, en el Beranger, marcado en su tercer partido. Permaneció en el club hasta 1948, año en que pasó a Atlanta. Jugó 159 partidos oficiales y convirtió 73 goles.



Corbalán, el Negro Idolo

Horacio Corbalán



Un wing como los de antes, bien pegado a la raya y de gran velocidad. Remataba muy fuerte con las dos piernas. Pese a que no era un gran cabeceador, convirtió muchos goles de esa manera. Su debut en la red fue ante Sportivo Dock Sud. En Temperley contabiliza 204 presencias y 69 goles. Uno de los campeones del ’74.  



Ravelo, el Amateur
   
Luis Ravelo
 
          Es el máximo goleador en la etapa amateur de Temperley. Ocupó varios puestos del ataque en sus diez temporadas en el club. Su primer gol con la celeste se lo convirtió a Sportsman. En total jugó 163 partidos y convirtió 63 goles.



Prato, el Velocista

Víctor Hugo Prato
 
          Un wing izquierdo, de potente remate, que le imponía velocidad y entusiasmo a su juego. En sus 187 partidos con la celeste convirtió 57 goles. Su debut en la red fue con dos goles a Dock Sud.

  

Tarabini, el Conejo
 

Aníbal Tarabini

          Sinónimo de goles con la celeste. Proveniente de Estudiantes de La Plata, integró una delantera memorable junto a Diz, Crosta, Cantú y Diéguez. Entre 1962 y 1965 jugó 121 partidos y convirtió 57 goles. A All Boys le convirtió el primer gol con la celeste. Su carrera incluyó a Independiente, Boca Juniors, México, Francia y la Selección Argentina.

1964: Diz, Crosta, Cantú, Diéguez y Tarabini.

Emilio Pérez, el Gallego polifuncional

Emilio Pérez
 
          Otro jugador todo-terreno que brilló en varios puestos del ataque y terminó su carrera como centrohalf del gran equipo del ’45. Cumplió siete temporadas en Temperley, en las que convirtió 56 goles. Su primer gol se lo convirtió a Excursionistas, en su segunda presentación con la casaca celeste.



Merlo, el Doctor del gol

Juan Carlos Merlo

         De buen físico y remate potente. Obtuvo 54 goles en 119 partidos. Debutó en la red con un doblete a Nueva Chicago, en su segundo partido en Temperley. Es el único de los 18 que también dirigió al Cele.



Pedro Fernández, el Crack
 

Dupla de oro: Perduca y Pedro Fernández.
 
            Dice la leyenda que era más habilidoso que Perduca, con quien alternaba en los puestos de insider y en el centro del ataque.  Convirtió 50 goles en los más de 70 partidos que disputó en la primera de Temperley.

          Pasó por Talleres, River Plate y San Isidro. Volvió a Temperley en 1929, pero jugó apenas dos partidos.


ACLARACION
Pedro Fernández debutó en Temperley en el Campeonato de Segunda División de 1922. La falta de registros verificables impidió reconstruir algunas crónicas sintéticas correspondientes a ese torneo en el que Pedro Fernández convirtió 7 goles. Sin embargo resta aún saber la autoría de 22 goles. Proyectando el porcentaje de goles que Fernández convirtió (7 de un total de 19 goles documentados), con otros siete probables goles convertidos, se ubicaría en el 8º puesto de la tabla histórica igualando a Prato y al Conejo Tarabini.



Perduca, el Olímpico

Feliciano Perduca


          En “Historia del Fútbol Argentino” -Editorial Eiffel, 1955- se publicó la siguiente semblanza acerca de Feliciano Perduca: “Jugador que singularizó la picardía del fútbol auténticamente criollo. El recordado “Gaucho Corvina” fue uno de los mejores insiders izquierdos que anduvo realizando diabluras por las canchas argentinas. Iniciado en Temperley, donde mostró la calidad de su juego brillante, pasó a Racing que, deslumbrado por sus condiciones, lo ubicó en su línea de ágiles donde por entonces jugaban Perinetti y Ochoa. Brillante en la gambeta, seguro y exacto en el pase y con vocación para el gol, llegó de inmediato a la cumbre del estrellato y fue convocado para integrar la selección nacional que libró la final olímpica con los uruguayos en Amsterdam. Entonces paseó su señorío de crack indiscutido formando ala con Orsi y al lado de Nolo Ferreira, el célebre “piloto olímpico”, con Carricaberry y Tarasconi en el costado derecho. Una de sus características principales, además de su típica boina clarita, era el remate al arco casi acostado en el suelo y shoteando de “cuchara”. En esa posición su envío era justo y de gran eficacia”.



          En Temperley disputó un centenar de partidos y conquistó 44 goles. El primer gol se lo hizo a Argentino de Quilmes.



Su gol de cabeza al "Divino" Zamora
jugando para el seleccionado nacional.

Monteserin, el Habilidoso

Avila y Monteserín

         Muy hábil para resolver en el área. Marcó 41 goles en 107 partidos. Siguió su carrera en México. En su debut le convirtió un gol a Nueva Chicago.



Vitulano, el Tano

Miguel Vitulano

 

         Otro nombre propio para el gol. En Temperley jugó 102 encuentros y convirtió 40 goles. su primer gol se lo convirtió a Excursionistas, en cancha de Racing, en un partido que fue televisado por el viejo Canal 7. Después de obtener el subcampeonato con Temperley, en 1973, se fue al fútbol italiano. Fue ídolo del Livorno.
 


Bazán Vera, el Indio
  
Daniel Bazán Vera

         El último gran goleador, con 39 gritos en 64 partidos. Un promedio espectacular. Campeón con Temperley en la temporada 1998/99. Su primer gol con la celeste se lo hizo a Sarmiento.



Avila, el Nene

Gol del Nene Avila, de cabeza a Argentinos Juniors

         Jugó en Temperley 88 partidos y convirtió 37 goles entre 1954 y 1957. Su primer gol en Temperley se lo hizo a Central Córdoba, en el Beranger. También jugó en Platense, Sarmiento de Junín, México y Colombia. En el club mexicano Necaxa volvió a formar en el ataque junto a Marcelo Monteserín. Mediocampista ofensivo, poseedor de una gran técnica y un muy buen manejo de pelota, se sumaba al ataque que conformaban Chavaño y Prato, los dos hombres de punta en Temperley.       


Luis López, el Animal


Luis López (foto: Guillermina Payero)


Convirtió 73 goles en 289 partidos. Su debut en la red fue ante Estudiantes de Buenos Aires. Comparte el quinto lugar con Aníbal Passeri. 



Historia del Club Atlético Temperley. Marcelo Ventieri

jueves, 8 de enero de 2026

Diéguez y Tarabini

La exitosa sociedad futbolística nació en Temperley, en 1963 y continuó en el Rojo de Avellaneda en 1967, hasta obtener el Campeonato Nacional. La historia de dos futbolistas, condenados al ostracismo de la Primera B, que resurgieron conformando una dupla de alta eficacia y belleza futbolística.

Diéguez y Tarabini


Primero, el Conejo
Roberto Aníbal Tarabini, nacido en Los Hornos, después de un paso fugaz por Racing, entre 8º y 6º categorías, continuó en Estudiantes de La Plata, club en el que debutó en primera división el 20 de noviembre de 1960 enfrentando a Gimnasia y Esgrima, su clásico rival. Fue triunfo del Tripero por 2 a 0. En el Pincha jugó 11 partidos y cosechó dos goles. Su primer gol en primera se lo convirtió al Tano Roma, el 29 de octubre de 1961, en La Plata, a los 3 minutos de comenzado el juego, con un sorpresivo remate desde afuera del área grande, que se metió, después de dar en uno de los postes. Estudiantes y Boca Juniors empataron 2 a 2. Alternó en reserva hasta que en 1962 fue transferido a Temperley junto al delantero Juan Stork, como parte de la negociación por el pase de Pancho Escos al club platense. 
En Temperley debutó en la segunda fecha de la Primera B, en el puesto de wing derecho, enfrentando a Almagro (2 a 2). El primer gol con la celeste se lo convirtió a All Boys, el 26 de mayo de 1962. Con más turbulencia que claridad en su juego y cierta tendencia a finalizar el ataque metiéndose por adentro, no se afirmó en la punta derecha y fue reemplazado por Minitti. Promediando el torneo, volvió al equipo ocupando la punta izquierda. Ahí convirtió 6 goles en 10 partidos, mejorando notablemente su rendimiento.   

Llega Mandrake Diéguez
Omar José Diéguez nació en Capital Federal y realizó las inferiores en Huracán, actividad que alternó con un paso breve por el basquet en el Club Barracas Central. Sin debutar en la primera del Globo, fue incluido en la negociación por el pase de Jorge Ginarte, luego de un amistoso jugado en el Sur, en el que los hinchas celestes se opusieron duramente a que el dinámico volante pasara a la entidad de Parque Patricios. 
Diéguez debutó en Temperley, exitosamente, el 20 de abril de 1963 convirtiéndole dos goles a Nueva Chicago, en Mataderos, para sellar la goleada por 4 a 1. El Conejo no fue de la partida, aunque por ese entonces aún alternaba en las dos puntas con Diz o Minitti. Mientras Tarabini se afirmaba en la punta izquierda, Diéguez, dueño de una cintura y habilidad demoníacas, mostraba un juego irregular cargado de tacos, firuletes y otros adornos que no llegaban a concretarse en la red. El entrenador Mario Boyé lo ubicaba en el centro del ataque o más como puntero derecho, con resultado dispar.   

Nace la sociedad Diéguez-Tarabini       
El 10 de agosto de 1963, el Celeste recibe a Lanús y su delantera se alista con Diz, Sartori, Diéguez, Roletto y Tarabini. Por primera vez se encuentran en el ataque, en las posiciones en las que resultarían más eficaces. Tarabini, de gran pique y diagonal, rematando con las dos piernas. Y Diéguez desplegando su habilidad con estiletazos para su veloz compañero  de ataque. Ganó Temperley por 1 a 0, gol convertido por Chiche Diz y redondeó una buena campaña, escapándole al descenso por primera vez en varios años. Los números del equipo con la dupla Diéguez-Tarabini son concluyentes:
15 jugados, 8 ganados, 4 empates, 3 derrotas. 35 goles convertidos (Tarabini hizo 7 y Diéguez colaboró con 4), 19 en contra. 

En busca del gran salto
En 1964 la sociedad futbolística creada por Diz, Diéguez y Tarabini el año anterior, se amplió con la llegada de Osvaldo Crosta y Sergio Cantú. Les decían “la sucursal del Globito” ya que todos se habían iniciado en el Club Atlético Huracán con excepción claro está, de Aníbal Tarabini. Los simpatizantes celestes vibraban con la habilidad de Diéguez, que desparramaba rivales con sus gambetas para dejar libre el camino a la explosión goleadora de Tarabini y de Cantú. Con el despliegue de Crosta para acompañar la jugada y con Diz y las pinceladas de su pie izquierdo. El juego atildado y de gran poder ofensivo, practicado por el conjunto, llevó a Temperley a adjudicarse la Zona Sur en el Campeonato de Primera B superando por seis puntos a Lanús y a Central Córdoba, sus contrincantes más cercanos en las posiciones. En la ronda final el equipo no mantuvo el buen nivel del comienzo y en el último partido, ante Platense, perdió una gran oportunidad para pelear un lugar en Primera División.
 
Con Diéguez y Tarabini en el equipo, Temperley jugó 29 partidos y obtuvo 17 triunfos, 5 empates y 7 derrotas, 46 goles convertidos y 31 en contra. 



  
¡Siga, siga el baile!
1965, año del debut de Alejo Escos en Temperley, con la salida de Diz y Cantú, la delantera quedó conformada por Minitti, Escos, Diéguez, Ramilo y Tarabini. Temperley convirtió 94 goles, Tarabini contribuyó con 25 y Diéguez con 15 tantos.
   
Minitti, Escos, Diéguez, Ramilo y Tarabini

En 1966 Tarabini pasó a Independiente y Diéguez fue cedido a Argentinos Juniors, pero un año más tarde relanzaron la sociedad en el Independiente que ganó el Campeonato Nacional. Diéguez reemplazó a Savoy en el puesto cuando éste pasó a jugar por la derecha, en lugar de Mura. El 19 de marzo de 1967 Independiente visitó a Platense por la 3º fecha del Metropolitano. El Rojo alistó a: Santoro; Pipo Ferreiro, Monges, David Acevedo y Pavoni; Savoy, Pastoriza y Diéguez; Bernao, Artime y Tarabini. Ganó Independiente por 2 a 0. goles convertidos por Artime y El Conejo

En total jugaron juntos 23 partidos, ganaron 13, empataron 5 y perdieron 5. El equipo convirtió 46 goles y le marcaron 18. Tarabini marcó 19 goles (6 de penal) y Diéguez 2.  

Con la aparición de Yazalde, formando la dupla goleadora con Artime, Diéguez perdió el puesto y fue transferido a Gimnasia y Esgrima La Plata. Terminó su carrera en Chile. 

Tarabini pasó a Boca Juniors en 1971 y siguió su carrera en México y en Francia. Ambos jugadores fallecieron jóvenes. 





Historia del Club Atlético Temperley. Marcelo Ventieri
Futbol argentino: crónicas y estadísticas
(Luis Colussi, Carlos Guris y Víctor Kurhy) 
ABC Olé
El Gráfico
Glorioso Gasolero